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Despedida

28 de Septiembre de 2008, a las 19:09, por Pablo Ibarburu

Odio las despedidas, se me dan mejor las presentaciones.

Ha sido un continuo regocijo ser el blogger del Diario Vasco durante este festival, una alegría expansiva. Si no repito el año que viene (porque me odian en la redacción, porque me he largado a las Américas o porque me han secuestrado los Yamakasi para conseguir un dinero que necesitan para salvar la vida de un pobre chico francés llamado Djamel) sepan que mi vida seguirá. Y seguirá AQUÍ.

Por otro lado, si me odian y quieren que mi vida acabe de una puñetera vez, sorpréndanme en la calle pegándome con un guante en la cara y diciendo “Señor, exijo una satisfacción” y, de este modo, arreglaremos una cita para batirnos en duelo.

Sinceros agradecimientos a mis fidelísimos comentaristas, a mis compañeras del Diario Vasco y a el tipo gráfico y a Pablo Carbonel, a quien no conozco personalmente y cuya obra, aunque no he conocido por el momento, me inspira un gran respeto.

Una gala paupérrima

28 de Septiembre de 2008, a las 18:09, por Pablo Ibarburu

Es Rian Johnson, si le ven alábenle

La usual jauría humana se agolpaba contra las vallas de la alfombra no-roja. Ni siquiera sabían quien era o no famoso, lo hacían por costumbre. Nuestro cordialísimo director del festival saludaba a todos los asistentes con un abrazo.

Llegué tarde para ver a Paul Thomas Anderson y me conformé con el alegre Jonathan Demme a quien todavía no he visto no sonreir. La que antaño se sentaba dos sillas más allá en mi clase de inglés de Lacunza y alguna vez se vio obligada a preguntarme que opinaba sobre el calentamiento global llegó desempeñando su papel de Miss España, papel que parece no satisfacerle en exceso. Benoit Delépine y Gustave Kervern alegraron un poco la llegada con sus payasadas. Sonó la campana inicial y me fui a buscar butaca sin saber si Rian Johnson vendría.

La gala fue aburrida y el público estúpido. Gran parte de los asistentes no se dignó a aplaudir a los ganadores o presentadores de los premios más de 15 segundos. Los guionistas de la película Louise Michel fueron lo único divertido de la gala y eso que la mitad de su discurso fue en francés. La audiencia no reconoció la figura de Paul Thomas Anderson como se merece y el tipo debió de sentirse casi forzado a salir del escenario porque su discurso no duró más de un minuto. El homenaje a Pedro Masó y Paul Newman consistió en una ridícula pantalla dividida con una foto de cada uno y un discurso insípido que finalizó con una frase similar a “pero ahora vamos a disfrutar que la vida es corta”. Los ganadores volvieron al escenario una vez finalizada la ceremonia, pero la gente se encontraba demasiado ocupada evacuando el edificio como para aplaudir su trabajo. En definitiva, una gala de mierda.

Lo que realmente me sacó de mis casillas fue la despedida que se le dio a uno de los mejores nuevos directores del cine estadounidense. Una vez que la proyección de The brothers Bloom hubo acabado y unos pocos nos hubimos dignado a aplaudir, los asistentes salimos de la sala y nos dirigimos a la salida. Los acomodadores se colocaron a cada uno de los lados de las escaleras a modo de barrera y nos prohibieron el paso. Nadie hizo nada por intentar pasar, todos se preguntaban a que famoso esperabamos. Tras 5 minutos largos, Rian Johnson apareció acompañado de una mujer. Unos pocos nos aventuramos a aplaudirle, pronto descubrí que la gente, por alguna extraña razón se negaba a aplaudirle, como si estuviesen enfadados con él por no ser Adrien Brody. El director bajó las escaleras sonrojado ante la silenciosa multitud y mirando hacia los lados sin comprender qué sucedía. Se dio la vuelta y saludó humildemente desde abajo. Creo que ni siquiera el triste muro de acomodadores estaba seguros de si debía seguir esperando a alguien o aquel tipo regordete era todo. Nos retuvieron unos minutos más y nos dejaron ir. Afuera aún había una muchedumbre congregada que no se daba cuenta de que el tipo que acababa de pasar será en el futuro uno de los grandes.

Aquí la lista de ganadores.

1925-2008

27 de Septiembre de 2008, a las 17:09, por Pablo Ibarburu

Paul Newman ha fallecido. Poco más puedo decir. Podría llenar un post de datos sobre todo lo que hizo en vida, cuántas nominaciones a los Oscar recibió, cuantísimo dinero donó, cuantisísimas buenas obras realizó, pero sólo estaría cuantificando todo lo grande que fue.

Paul Newman es demasiado para que alguien como yo se digne a redactar su panegírico. Puede que nos haya dejado el último. Espero que en la gala de esta noche haya alguna mención especial a su figura. Aplaudiré en pie.

Cito a Homer Simpson cuando digo “Si todos fuéramos como Paul Newman…¿Para qué querríamos el cielo? ¡Ya viviríamos en él!”

Meryl Streep

27 de Septiembre de 2008, a las 17:09, por Pablo Ibarburu

Los videos fueron tan magníficos como lo están siendo en esta 56 edición del festival. Edurne Ormazabal estuvo tan natural y cercana como siempre, quizás la mejor presentadora que uno haya visto. El tedioso Eduardo Noriega nos leyó un sosísimo discurso de presentación. Un hombre que me inspira a decantarme por el mundo de la interpretación y me hace sentirme bien con mi cuerpo, por ser él, al mismo tiempo paupérrimo y alabado en ambos campos. Éste dio paso al alegre Jonathan Demme que intentó convencernos en varias ocasiones de ser un gran amigo de Meryl Streep antes de presentarla.

Meryl Streep llegó a la alfombra no-roja y no la abandonó hasta haber saludado a todas y cada una de las personas que allí se encontraban. En el interior saludó al director del festival de cine, Mikel Olaciregui, como a un hermano mientras los famosos hidalgos españoles (un tal Gonzalo Miró y una mujer llamada Eugenia Martinez de Irujo) se encaramaban a la barandilla de la zona VIP tratando de ver a una actriz de verdad.

Meryl Streep es todo lo que una persona debería ser y lo es sin esforzarse, por naturaleza. Recogió el premio del insulso y arrodillado Noriega. Nos pusimos en pie para ovacionarla como se merece y nos dedicó una prolongado discurso, fruto de la culpabilidad que sentía al haber hecho pagar al público para verla. Sin duda mereció la pena el gasto, aunque una hubiese vendido a un hijo o a un marido. Terminó con la frase “I shall come back”, que no sólo nos llenó a todos de gozo y optimismo, sino que nos dio una razón para seguir viviendo.

Me van a disculpar un tiempo. Dejo el mundo. Dimito de esta mísera vida, me voy con él. Paul Newman ha fallecido.

Honrémosla como merece

25 de Septiembre de 2008, a las 13:09, por Pablo Ibarburu

Linda en El Cazador, Joanna en Kramer contra Kramer, Sophie en la Decisión de Sophie, Karen en Memorias de África, Francesca en Los puentes de Madison, Meryl Streep en el María Cristina.

14 nominacionisimas al Oscar, considerada por muchos críticos la mejor actriz de la historia y aún así es tan natural que no le reconoceríamos si se tiñera el pelo y nos vendiera fruta en la tienda de la esquina. Meryl Streep ha llegado a nuestra ciudad y deberíamos avergonzarnos de que el presidente del gobierno no haya acudido a su llegada. ¿Qué demonios estaba haciendo su Majestad el Rey Don Juan Carlos?, dudo que hubiera algo más importante que hacer en todo el planeta Tierra.

Salgan a la calle y recojan cada desperdicio de basura que vean, ¡Meryl Streep está en la ciudad, por lo que más quieran!. Limpien las fachadas y las ventanas de sus edificios, peinen a sus hijos, peinen a sus perros, abrillantense los zapatos, blanqueense los dientes, afeiten a sus hijos, afeiten a sus perros, Meryl Streep está en la ciudad y yo me averguenzo de que no encuentre una estatua de oro macizo dedicada a ella. Estoy abochornado, todos los habitantes de la ciudad deberíamos haber ensayado una coreografía y haber bailado para ella, ahora ya es tarde para eso, pero aún tenemos tiempo, recolectemos todos los animales y sacrifiquemoslos a nuestra Diosa.

Aquí un hilarante video de Jim Carrey sonrojando a Meryl Streep

El castigo de Pablo Ibarburu por el traicionero Nacho Vigalondo

24 de Septiembre de 2008, a las 19:09, por Pablo Ibarburu

Nacho Vigalondo me la tiene jurada. Me odia, me detesta, me abomina. He oído que tiene una foto mía colgada en la puerta de su habitación a la cual dispara con balas de plata; me han comentado que utiliza mi nombre para referirse a cada uno de los artrópodos crustáceos del orden de los Decápodos; todo el mundo sabe que tiene mi cara impresa en su papel higiénico; y encima hoy no quedaban entradas para ver su dichosa película (3º traición).

A continuación me dispongo a relatarles la trágica historia de las 3 traiciones de Nacho Vigalondo antes de que sonara mi alarma despertador y lo peor es que lo hizo por placer. Si al menos hubiese aceptado 30 monedas.

¿Hace cuánto que le conozco? Y aún así él no se ha dignado oír hablar de mí.

Todo comenzó con la nominación a los Oscar. Hasta entonces yo no había oído hablar de él, ni él de mí, pero de alguna forma u otra no me invitó a la ceremonia. Yo comencé a preguntarme quien era ese tipo y fue cuando comencé a leer su blog. Entonces comprendí realmente las canciones de Celine Dion. Su portentosa prosa me hizo sentir algo en la tripa, el corazón se me paró y supe desde ese momento que se trataba de puro y verdadero entusiasmo.

Desde entonces he sido un enorme entusiasta de su trabajo. Se cambió de blog y comenzó a escribir para “El Pais”, he oído que es un periódico, pero no sabía que había otros aparte de EL DIARIO VASCO, del que yo, por supuesto, soy adepto y asiduo lector. Un buen día nos anuncio a los enfermizos fanáticos de su espacio que iba a comenzar el rodaje de su primera película: Los Cronocrímenes. Todos nos alegramos y lo cibercelebramos con ahínco y copioso tesón, nuestro cortrometrajista se iba a hacer un hombre, “mazal tov!”.

El rodaje finalizó pero nuestra deidad no encontraba distribuidores en España, no así en Estados Unidos, dónde su filme fue presentado en el festival de Texas y debió de hacerle gracia a alguna persona porque se está llevando a cabo el Remake (1º traición).

Con el tiempo el hombre al que ahora yo llamo Judas logró distribuir la película. Yo no estuve allí pero dicen que la conversación entre los distribuidores y él fue más o menos así.

- ¿Cuándo estrenamos la película, Nacho? Elige un día de todo el año, el que tú quieras, me da exactamente igual, como si quieres estrenarla en Brumario.

- El 27 de Junio.

- ¿El 27 de Junio? ¿Por qué?

- He oido que ese jodido artrópodo crustáceo del orden de los Decápodos se tiene que ir de viaje a Londres el día 26 de Junio para no volver en un mes y medio.

Al decir esta frase irrumpió en una pérfida y sonora carcajada que el productor y un estruendoso trueno acompañaron y que terminó cuando les sirvieron la comida: ¡Humanos!, aderezados con queso crujiente y toffe de dátil fresco.

Esta es la historia de las 3 traiciones de Judas Vigalondo y la condena que pesa sobre mi persona. Cuentensela a sus hijos y a los hijos de éstos, quizás para esa época yo ya haya logrado ver la maldita película.

Eid Milad Laila

24 de Septiembre de 2008, a las 17:09, por Pablo Ibarburu

Como Collateral, pero en lugar de mostrarnos Los Angeles, nos muestra Ramallah. La película actúa casi como documental acercándonos a la situación que se vive en los territorios palestinos a causa de los enfrentamientos entre israelíes y palestinos. El director pone de manifiesto la “ridiculez” del conflicto a través de varias escenas (como aquella en la que los clientes de un bar no saben reconocer a ciertos soldados en la televisión) y expone muchos de los catastróficos problemas que éste conlleva.

Abu Laila es un antiguo juez a quien no le han renovado el permiso y se ve obligado a conducir el taxi de su cuñado para sobrevivir. El filme muestra el transcurso del día de nuestro protagonista, cuya hija cumple 7 años y a quien su mujer le ha pedido sólo una cosa, que llegue temprano para asistir al cumpleaños de Laila.

La obra nos define a través de sus acciones a un personaje honrado, fiel a sus principios y a la ley. Abu Laila se niega a llevar en su coche a un tipo con armas, obliga a un pasajero a cambiarse al asiento trasero si no quiere ponerse el cinturón e incluso se atreve a llevar a una monja a uno de los puntos de control, a los que había confesado anteriormente temer. Se trata de un hombre perfecto, un Atticus Finch palestino. Sin embargo, la situación en el pais no le ayuda, se siente impotente y poco a poco se le acaba la paciencia.

Aunque Mohammed Bakri y sus minúsculos ojos claros transmiten todo el drama de la película, la mayor parte de los actores secundarios dejan bastante que desear, hasta el punto de no estar del todo seguro de si son en realidad actores o amigos del director. Rashid Masharawi es, sin lugar a dudas, un digno candidato a la Concha de Oro del festival.

Louise Michel por la mañana

23 de Septiembre de 2008, a las 22:09, por Pablo Ibarburu

Tengo poco que contarles. Esta madrugada, (al mediodía), he viajado al Kursaal (desde Berio), para asistir a la película Louise Michel. He llegado tarde, unos 10 minutos, tenía miedo de no enterarme de nada, pero la he cazado al vuelo, (me saqué la selectividad a la primera). Al llegar, las amabilísimas damas que conducen a los asientos, me han mostrado el camino, acomodado la butaca, atado los cordones y dado un beso en la mejilla.

Se trata de una comedia belga en la que una mujer sin escrúpulos, anteriormente concebida como hombre y sus compañeras de trabajo, contratan tras haber sido injustamente despedidas a un supuesto hombre (el John Goodman belga), sin escrúpulos también, para que liquide al malvado jefe. Un tipo como yo se espera una de esas películas lentas y aburridas cuando lee el título y le dicen que se trata de una producción belga. Sin embargo, me he topado con unos diálogos brillantes entre personas estúpidas y una gran cantidad de gags hilarantes. También es cierto que durante la proyección se ha sucedido un continuo abandono de personas entre el público, y me sorprende, porque la gente reía a carcajadas.

Al salir del cine me he topado con mi enemigo. En cuanto consiga una instantánea de él, les contaré todo.

Ben stiller en Burn after reading

22 de Septiembre de 2008, a las 18:09, por Pablo Ibarburu

¿Recuerdan, Burn after reading?

Llegamos tarde al Antiguo Berri. La película se proyecta en 3 salas, todas ellas de tamaño suprareducido, apenas quedan plazas libres. Nos separamos y encuentro un sitio entre una pareja de señoras y una pareja de jóvenes novios. La fila de detrás se encuentra reservada. Alguién bromea con la posibilidad de Ben Stiller y Robert Downey Jr. viendo a George Clooney o Brad Pitt en una pequeña sala del Antiguo.

Minutos después Robert Downey Jr. entra a la sala con su flamante amante. Seguido de Ben Stiller y Stuart Cornfeld, que acceden por la misma puerta y todos se sientan detrás de mí. La señora de mi derecha exclama: “Arratsalde on!” y Ben contesta “Hi!” (con un sólo signo de exclamación porque lo dicen en euskera e inglés). Yo construyo decenas de diálogos imaginarios en mi cabeza y cuando me doy la vuelta para hablar con ellos, Ben inicia una conversación con su compañero de reparto y yo me quedo como un idiota mirándolos a ambos. Otra vez giro mi cabeza y me centro en la pantalla. Se me ocurren millares de situaciones en las que inicio una conversación con ellos, nos vamos a tomar algo y acabo dedicándoles el Oscar. (Después de la película quizás…no quiero molestar…). Ben Stiller le dice al productor de su nuevo filme que es una situación extraña. Rebusco en mi chaqueta, mi cámara no está. Las luces se apagan y los curiosos dejan de mirar hacia atrás.

El visionado de la película es el más extraño que he vivido. Es cierto que la obra tiene sus momentos cómicos pero buena parte de las risas de la audiencia son nerviosas y sonoras, “voy a reírme, para ver si Ben Stiller se sorprende de mi sonoridad” pensarán algunos de los asistentes. En cada uno de los momentos minimamente cómicos el público explota. La joven de mi lado es de esas personas que comenta cosas mientras rie a carcajadas (”¡No me lo creo!”, “¡Oh Dios mío)”, mientras mira hacía atrás para ver que le parece a los actores.

Se trata de la típica obra con giros sorprendentes y personajes que inesperadamente se relacionan con otros personajes que son en mayor medida simples y estereotipados, adúlteros porque si. Y aunque la trama era revoltosa y los caracteres se cruzaban lógicamente y el final cuadraba a la perfección, me dejó con la misma sensación que Lock, stock and two smoking barrels, una ecuación correcta que sin embargo es muy sencilla de resolver. Un hipocondríaco, un monitor de gimnasio simple y tontorrón, otro monitor enamorado y cobarde, una señora superficial y obstinada, otra mujer rígida y frígida, otra mujer frígida y rígida pero morena. En conjunto un grupo de fracasados o llamados a fracasar.

No soy un experto en el cine de los Coen, pero coincido con el Sr B. en que ésta no es su mejor obra. Sin embargo, si me atrae Brad Pitt en un registro cómico (como ya lo desempeñara en Friends) y me sorprende del mismo modo que lo hizo Tom Cruise hace 2 noches. Se le ve más suelto, despojado del papel de chulito que lleva toda la vida repitiendo. John Malkovich, (el que más gracia hacía a Robert Downey Jr.,que reía con bastante frecuencia y a Ben Stiller que apenas soltó una de esas risitas tan características de su persona) también se desenvuelve a la perfección como ridículo agente de la CIA que tras ser despedido al inicio del filme se desmadra a pasos agigantados.

El grupo de actores sale despedido nada más finalizar la emisión. Un par de chavales entretienen a Ben Stiller a la salida, quien de todas formas se ve obligado a esperar para despedirse de su colega. Mientras esperan me acerco a él y a falta de boli o cámara me conformo con un apretón de manos y un “Nice to meet you”. Ben y Robert se dan un abrazo de cordialidad a la salida y cada uno se mete en su coche.

Anoche tuve un sueño. En ese sueño Ben y yo recordabamos esta anécdota en el Late show con David Letterman, pero ya he vuelto a la realidad, sería una tontería fantasear con esas cosas, es imposible, muy poco probable que David Letterman no se haya jubilado para esa época. Hablaremos de ello en el Late night con Jimmy Fallon supongo, no se lo pierdan.

Kawaita hana, Pale flower…¿Zurbil lorea?

21 de Septiembre de 2008, a las 21:09, por Pablo Ibarburu
place your bets, place your bets, place your bets, place your bets

place your bets, place your bets, place your bets, place your bets

Vengo de ver una película de la sección de Japón en negro. No les voy a mentir, nunca había visto cine japonés. No les voy a engañar, no he entendido del todo la película. En parte por el filme, Kawaita hana: lleno de tediosas partidas de apuestas a un juego del que nunca había oído hablar y que no he comprendido en absoluto. Que creo, sólo se utilizaban para describir a los personajes.

De la obra cabe destacar una fotografía (creanme yo no sé mucho de esto, pero hasta a mí me ha sorprendido) en blanco y negro sublime y un final sorpresivo (sobre todo por el hecho de que en el mismo instante en el que el filme ha terminado las luces del cine se han encendido y los organizadores nos han indicado dónde estaba la puerta, antes incluso de que nos hubieramos dado cuenta de que la película había finalizado).

Por otro lado, me ha costado descifrar la película porque los organizadores han decido, por una u otra, razón que si uno no habla japonés ni comprende el inglés, lo más normal es que entienda el euskera, así pues teníamos en la sala japoneses que comprendían el filme, neozelandeses que comprendían el filme, y yo, que no hablo apenas euskera, no soy neozelandés ni he hablado en vida con un japonés, que no comprendía el filme. Sólo cabe esperar que la película Betizu eta Urrezko Zintzaria se proyecte en euskera, con subtítulos en inglés, para los neozelandeses y en japonés para los que no hablen el euskera y no comprendan el inglés.

Esta noche, Burn after reading.