
DV. Zabaltegi, considerada hasta ayer mismo por muchos el cajón (de)sastre del Festival, ha tenido este 2009 una programación tan lujosa como arriesgada y acaparado todas las miradas, las portadas y un pedazo así de grande de la alfombra roja (red carpet en la jerga de las jefas de prensa de las grandes productoras). Aparte de un octanaje político y cívico sólo comparable al de los mejores cineforum clandestinos de los 70.
En periódicos de todo el mundo se lee que Quentin Tarantino y Brad Pitt inauguraron el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Cierto, pero sus Malditos bastardos estaba en Zabaltegi. Revistas de la Vía Láctea entera abrieron el sábado sus páginas de cultura con Terry Gilliam. Pero su The Imaginariuim of Doctor Parnassus fue filme de la zona abierta. Los blogueros iraníes burlaron la censura para congratularse en la red de que Donostia se hubiera echado por los hombros el echarpe verde de la oposición persa. Pero tanto Gobhadi como Makhamalbaf presentaron sus Nadie sabe nada de gatos persas y Green Days en... Zabaltegi y la protesta se hizo en el K2, sede de la sección.
Cierto, Brenda Blethyn estuvo en Donostia y decidió salir del hotel a la misma hora que Cenicienta abandona el baile pero no para ir a ninguna fiesta sino para emocionarse con la acogida que unas trescientas personas hicieron a esa poderosísima película que es London River y contarnos que si uno quiere aprender francés en seis semanas y el premio es actuar en algo tan delicado como esta obra de Rachid Bouchared, puede hacerlo. Sólo es cuestión de desearlo y meter horas.
Sí, la presentación de Vengeance por parte de su director fue seca y definitiva: «Hello, I am Johnnie To, enjoy my movie («hola, soy Johnnie To, disfrutad de mi película») mientras que su obra es una estremecedora fantasía letal. Pero la presentó en Zabaltegi. Como Jarmush. Como Audiard. Como Fatih Akin, que se dejó la piel en Venecia para que Min dit, producida por él, pudiera estar en la zona abierta. Y estuvo. Y ganó el Premio de la Juventud (chicos, vosotros valéis mucho.)
De París a Anfield
Pero no es sólo que Brad fuera de Zabaltegi, Y DiCillo más Winterbottom. También lo fue Precious (Premio del Público, ¡qué señorío!) Y Animal Town, de una ferocidad soterrada. Zona franca fue Yuki&Nina, en la que una chavala japonesa se niega a abandonar París porque a su madre le haya dado el pronto. Ahí empezamos a descubrir una de las líneas maestras de este Zabaltegi: los adultos somos un asco y los niños nos sacan las castañas del fuego.
Zona abierta fue Sammen, mencionada especialmente por el jurado de la sección. En ella, un chico de doce años intenta arrastrar a su padre lejos del abismo al que se precipita mientras añora a su madre muerta y sueña con ver fútbol en Anfield. Y Zabaltegi puro fue Le jour où Dieu est parti en voyage. Y Ori, una apuesta de futuro. Sí, este 2009 todos quisieron estar en la zona franca.
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