55 Donostia Zinemaldia/55 Festival de San Sebastián
PORTADA
ACTUALIDAD
FESTIVAL NOCTURNO
PROGRAMA
GALERÍAS DE FOTOS
VÍDEOS Y TRAILERS
BLOG: DENTRO DEL FESTIVAL
JURADO
PREMIOS DONOSTIA
PALMARÉS
INFORMACIÓN ÚTIL
EDICIÓN 2005

Cuidado con las euforias

Análisis por Mikel G. Gurpegi

01.10.2007

No queremos ser cenizos ni aguar la fiesta a nadie, de verdad. Pero da cierto vértigo el ambiente eufórico, casi triunfalista, que ha rodeado esta edición del Festival y del que de alguna manera hemos participado los medios, hablando de «un festival redondo» (DV) o de «una auténtica fiesta del cine» (Gara), con un «balance muy positivo» (El País).

La edición número 55 de nuestro Zinemaldia ha funcionado bien y ha dejado un buen sabor de boca. Empezó con una película potente, más destacada que otras que inauguraron ediciones anteriores, las Promesas del Este de David Cronenberg, con Viggo Mortensen como estrella. Siguió con una Sección Oficial de buen tono medio y el goteo de rostros populares, de ese famoseo reclamado en otras ocasiones y siempre agradecido. Y acabó con un palmarés sensato, bien acogido.

El buen arranque y la geremanía seguramente han contribuído a la percepción de que hemos asistido a una edición extraordinaria. Y bien ha estado, que sí, y bien está que vivamos nuestro Festival con buenas vibraciones, pero no nos dejemos llevar por la euforia.

No olvidemos que la Sección Oficial no ha dado un salto adelante sino que ha mantenido el mismo nivel que, con sus más y sus menos, lleva en los últimos años. Si queremos cuantificarlo, la Quiniela DV de la crítica registró el año pasado unas puntuaciones medias de 6,48, con seis películas con notas superiores al 7 y una con menos de 5. Este año, el panorama ha sido similar, con 6,30 de nota media, también seis cintas situadas por encima del 7 y una suspendida.

O sea, que tenemos un gran Festival y hemos vivido una buena edición pero en lo estrictamente cinematográfico no ha habido variaciones significativas respecto de otros años. Nuestro Zinemaldia sigue necesitando pelearse por cada película y cada estrella. Porque un par de famosos y un par de buenos títulos más o menos pueden marcar una diferente percepción, la que va del casi gris al azul eufórico. DV